¡Agárrense, comadres! El momento que tanto temíamos —y que en el fondo ya veíamos venir— por fin explotó en nuestra cara. Cuando la sangre llama, no hay orgullo que aguante, y hoy la dinastía Arango-Nova está a punto de cambiar para siempre con una tregua que nos dejó frías. ¿Será real tanta belleza?
Tabla de Contenidos
- El inesperado pacto entre Eugenio y Catalina
- Avance en video del capítulo 65
- ¿De verdad le creemos a Eugenio? Mi opinión de comadre
La tensión se podía cortar con un cuchillo en la mansión, pero la jugada maestra de nuestra querida Cata surtió efecto. Después de tantas humillaciones, Eugenio aceptará a Catalina como su hermana de la manera más inesperada posible. El implacable heredero morderá el polvo del orgullo al reconocer frente a ella que su audacia, esa inteligencia fría y esa fuerza inquebrantable siempre le parecieron sumamente familiares. Para Eugenio, esa es la prueba reina de que ella sí pertenece con todas las de la ley a los Arango-Nova. Sin embargo, conociendo lo calculador que es este hombre, no podemos evitar preguntarnos si este arrebato de hermandad es genuino o si solo se trata de la primera pieza de un tablero de ajedrez mucho más peligroso.
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¡Ay por favor, Eugenio! A otro perro con ese hueso…
A mí no me dan atole con el dedo, mías de mí. Eugenio no da paso sin huarache y este repentino ataque de amor fraternal me huele muy, pero muy mal. ¿Desde cuándo el lobo se vuelve pastor así de fácil? Para mí que vio la fuerza de Catalina y prefirió tenerla cerca como «aliada» antes de que le quite hasta los calzones en el juicio. ¿Ustedes creen que Eugenio aceptará a Catalina de corazón o ya está cocinando su próxima canallada?


