¡Ay, amigas! El corazón se nos hizo chiquito y luego nos hirvió la sangre. En este capítulo 4 de Con esa misma mirada, la venda por fin se le cayó de los ojos a nuestra querida Eloísa, y de la forma más rastrera posible. ¡Prepárense para el coraje!
La prueba irrefutable de la traición
La confianza es como un cristal, y Octavio acaba de pisotearla. Eloísa, buscando quizás una señal de esperanza, terminó encontrando la peor de las humillaciones: un correo electrónico. No era un error, no era una confusión; Octavio planeó el viaje a la cabaña para su amante. El lugar que debía ser su refugio de amor era en realidad el nido de su infamia.
Antes de que sigas sufriendo con nosotras, no olvides checar todos los detalles en nuestra Página Padre para entender cómo llegamos a este punto.
Eloísa destruye el último lazo con Octavio
Hay acciones que dicen más que mil gritos. Ver a Eloísa frente a ese retrato, el que pintó con tanto amor y devoción, nos partió el alma. Pero el dolor se transformó en fuerza. Al destruir el retrato de Octavio y lanzarlo a la basura, ella no solo tiró un lienzo; tiró los años de engaños y la imagen del hombre que creía conocer. ¡Esa es mi Elo!
Gabriela no se queda callada ante el cinismo
¡Lo que nos faltaba! Ahora resulta que el señor Octavio quiere lavar su culpa señalando a otros. Tuvo el descaro de culpar a Gabriela por el desastre de su matrimonio pero ella dejó. Con, pero ella no se dejó. Con la frente en alto, le escupió la verdad en la cara: él fue quien engañó a Eloísa, nadie lo obligó. El cinismo de este hombre no tiene límites, comadres.
Un clavo saca a otro clavo
Mientras Octavio jura y perjura que ya cortó por lo sano con «la otra», Gabriela ha decidido que no va a ser el plato de segunda mesa de nadie. La vimos buscando consuelo y quizás un poco de olvido en los brazos de Nicolás. ¿Será que Gabriela logra olvidar a Octavio o solo está intentando tapar el sol con un dedo?
¡Ay, Octavio! ¿Tú le creerías el cuento?
Comadre, te lo digo de verdad: ¡qué hombre tan descarado! Jurarle a su esposa que ya se acabó la aventura cuando lo pescaron con las manos en la masa es no tener abuela. Yo no sé ustedes, pero yo ya no le creo ni la hora. Eloísa tiene que salir de ahí volando. ¿Ustedes creen que el arrepentimiento de Octavio es real o solo tiene miedo de quedarse sin nada? ¡Cuéntenmelo todo en los comentarios!


